
El mes de diciembre está formado por fechas de celebraciones que unen la amistad, la fraternidad y las comidas.
Como los primeros días anunciaron un concurso gastronómico, quise participar con dos comidas, sin ninguna intención decidida de conseguir ganar en una competición de cincuenta y un platos que se presentaban. Más bien por participar y, con las seis invitaciones que me daban a cambio, pasar un día con mis amigos -somos tres parejas-, degustando los platos típicos. Hasta probamos carne de conejo con sabor a dulce o confitado.
Fue mi sorpresa cuando anuncian por el micrófono instalado en un escenario, que uno de mis platos: "Migas de pastores" gana el tercer premio de los segundos platos; más aún me quedé sobrecogido cuando anuncian que mi otra comida: "Patatas en caldito" ha considerado el jurado que sea el primer premio de los primeros platos; ante los aplausos de los asistentes subí al escenario, recibí el abrazo de un concejal del Ayuntamiento con estas palabras: "la mejor comida que he probado en mi vida" y me entregan dos diplomas y dos sobres: uno con un cheque de cien euros y, otro, con un cheque de veinticinco.
En un relato anterior ya di la receta de esta comida, pero no me importa de volver a repetir sus ingredientes: Para cuatro personas se fríen kilo y medio de patatas en forma panaderas, qué solo queden fritas al 50%. En un mortero se machan dos dientes de ajo, un poco de sal, un poco de cominos y un poco de agua. A las patatas medio fritas se le echa agua hasta cubrirlas, se le echa el contenido del mortero, un poco de pimentón de la Vera y una hoja de laurel. Tan solo un poco de hervor para que cojan el sabor y es suficiente. Estarán listas para comer.