
Por la corta experiencia que llamamos al vivir, vengo observando cómo cada uno de los que vivimos en este planeta, pasamos los años con distintos caracteres: Unos han nacido en países subdesarrollados y la subsistencia se asemeja a la de los animales, buscar cada día algo para mal comer y matar para no ser matado, otros han nacido de familias muy pobres y continúan en la miseria, en nuestro entorno son ya muchos los que no tienen un puesto de trabajo, otros han tenido más suerte, viven en países modernos y gozan de todo tipo de comodidades, más aún los que proceden de padres ricos, que despilfarran el dinero; los hay que han nacido con alguna incapacidad y pasan los años con lamentable sacrificio.
El tema que me trae aquí hoy, es la vida de un hombrecillo con algo de deficiencia mental; tendrá unos cincuenta años, vive solo, delgado de cuerpo, bajo de estatura, nariz puntiaguda, siempre sonriente, a veces o habla solo o comenta con alguien que se encuentra por la calle... algunas frases puramente filosóficas, no permite que le lleven la contraria ni que le intimiden y menos que se burlen de él, no contesta a preguntas relacionadas con su modo de vivir. Es muy posible que reciba una paga pequeña del Fondo Social por ser enfermo que no ha cotizado a la S.S.
Ya cuando vivía con su padre, vendía objetos de la casa, hasta llegó a vender una cama. Después de la muerte de su padre, ha vendido su casa baja para que una empresa constructora haga un bloque de pisos, una de esas viviendas la ocupa él.
Pide limosna por los domicilios, sólo quiere que le den Tetra Brik de leche y paquetes de arroz que después los vende, es muy querido en el banco, allí se considera él un potentado, se pasa largo rato preguntando como sus dineros empleados en fondos pueden rentarle mejores intereses. He preguntado a sus vecinos más cercanos y me dicen que no está bien de la cabeza pero que es muy listo.
Ya lo he dicho, se siente feliz, siempre concentrado en el dinero que tiene depositado en el banco; cuando sea anciano ingresará en una residencia para después, a su muerte quedar cerrada otra historia de un mundano.