
Con motivo del desgraciado terremoto ocurrido en Haití, a viva voz, decían los telediarios que en la Junta de Extremadura se habían colapsado los teléfonos pidiendo los ciudadanos adoptar o acoger niños de ese país. También Cruz Roja daba una cifra asombrosa de llamadas: doscientas y trecientas diarias cada día y 8.000 euros de donaciones.
En el siglo XV los extremeños ya mostraron sus hazañas de civilizar y conquistar paises americanos.
Es dificil escribir de esta región en forma resumida, si nos remontamos a la época de los celtas, dos tipos de pueblos la habitaron: los vetones y los lusitanos. Siendo considerada una sola provincia hasta el primer tercio del siglo XIX, en que se dividió en las dos provincias actuales.
La provincia de Cáceres, es más pobre, son más cerrados de carácter como los habitantes castellanos. Podemos ver en sus campos, dehesas de encinas pero también monumentos y paisajes turísticos: Valle del Jerte, La Vera, Las Urdes; Cáceres monumental y Plasencia.
Los de la provincia de Badajoz somos más abiertos de generosidad y alegría como nuestros linderos andaluces; en esta autonomía resido yo. Sus tierras fértiles como la comarca de la Tierra de Barros, que son como inmensos mares de viñas y olivos. En Mérida el Teatro Romano, en Almendralejo las aceitunas de mesa, el buen vino y la industria y, en Zafra, la Feria de Ganados.
Los extremeños contemplamos como nuestros recursos eléctricos no se utilizan en nuestra tierra o, por lo menos, con tarifas calculadas en función del coste. Aportamos energía a las regiones ricas y nuestra autonomía tarda en conseguir la plena industrialización de los viejos proyectos.
Después de tantos años se va vislumbrando en realidad el transporte aéreo, la construcción de autovías, una refinería, el tren de alta velocidad y el canal autonómico de televisión.