

Ayer -como todos los años- planté en mi pequeño huerto los cebollinos y sembré los ajos. Es una ilusión verlos como van creciendo, como al recibir las aguas de lluvia se alzan tersos, son cultivos duros, no les ataca ni las epidemias ni los hielos, se conforman sólo con las aguas del cielo, aunque próximo al verano, fecha del arranque, les suelo ayudar con algunos riegos y limpia de hierbas.
Las cebollas y los ajos son de origen asiático que los usaban para medicinas. Los ajos son buenos para el corazón, los atletas griegos lo masticaban antes de las competiciones, protege de los virus, es antiséptico. Suelo hacer una ristre y la cuelgo en el porche.
Las cebollas, las verdes y tiernas se recogen a final de la primavera y las bolas color rojizo en verano; son buenas para la circulación, angina de pecho, pérdida de audición, reumatismo, insuficiencia renal etc.