

Son fechas de difuntos... a todos se nos ha muerto un ser querido, escribo y me leen personas de otras autonomías, de otros países.
Cuando muy tristes estamos velando al muerto, seguidamente nos expresamos con los demás en temas generales y alegres como olvidando la tragedia. Seguimos la vida sin centrarnos en una imaginación de lo que les ha pasado a nuestra familia y amigos y lo que, nos va a pasar tarde o temprano.
En algunos pueblos despiden al difunto con una banda de música que, en procesión, detrás del féretro van sonando acordes melodiosos y clásicos.
Aquí donde resido, vamos al tanatorio y durante unas horas velamos al difunto, los familiares más inmediatos se quedan toda la noche. En la iglesia antes de dar comienzo al sepelio, en la puerta, dan la cabezá las personas que tienen prisa, a los dolientes del género masculino. En la misa, en el lado izquierdo se ponen los hombres y en el derecho las mujeres; las gentes hablan y el sacerdote reprende pidiendo silencio; al terminar la ceremonia los familiares suben al estrado, junto al altar, y van pasando todas las personas con una inclinación de cabeza, algunos tocan el ataúd y se besan la mano.
Tuve que ir una vez a un pueblo cercano y allí se hace igual, aunque al final todos van al cementerio, al último adiós y, otra vez abrazos y apretones de mano, repitiendo otra vez el pésame a los familiares.
Ahora nos ha venido una costumbre extranjera, en algunas discotecas se celebra la fiesta macabra de Hallween y todos van vestidos con máscaras y atuendos del miedo.
En el tanatorio siempre se suele escuchar la frase cliché: "No somos nadie", en los cementerios algunos frases grabadas en las lápidas que dicen: "Allí nos veremos" o "Perdona que no me levante".