
Esperamos que llegue pronto la Primavera. Es cuando vamos los fines de semana a un chalé, allí rodeados de naturaleza... los árboles, las flores, las mariposas y las hormigas -por decir algo-, forman parte del ambiente.
Un día nos juntamos un grupo de amigos -lástima de no podernos unir allí los bloguer@s- para qué cada uno que quiera disponga cocinar un plato, claro, y después degustarlo con alegría.
El domingo pasado hice mis prácticas para estar preparado. Ante seis familiares míos en mi domicilio, saqué de una carpeta una receta que me dejó mi madre, es una comida de pobres, de aquellos años después de la Guerra del 36. Aunque este plato lo hizo muchas veces mi madre y nos gustaba.
Y es esta comida la que pienso yo presentar ese día que acordemos los amigos juntarnos en mi chalé.
Estos son los ingredientes:
Para cuatro personas. Con un kilo de patatas se cortan en rodajas gorditas (creo que se dice de forma panaderas, lonchitas redondas, se fríen sin que la dejemos que se pongan doradas, es como a medio freír; machamos dos dientes de ajo con una poca de sal y unos granos de cominos. A las patatas medio fritas se le echa agua hasta cubrirlas,un poco de pimentón de la Vera,así como una hoja de laurel; se deja que hierba (aunque no mucho). Y se apartan para comer.
Hemos conseguido unas patatas muy ricas por su aliño, que son medio fritas y medio cocidas. Nos dará un caldo rojo.
Una comensal prefirió comerlas sin caldo. Todos se echaron poca comida por sino les gustaba.
Casi todos repitieron y todos dijeron que SI, que aquello estaba muy bueno.
Os ruego que al hacer vuestros comentarios tengáis a bien de dejarnos una receta de un plato de cocina.










