
Entre muchos que pasan por la avenida, observo a un viejo de baja estatura, ojos pequeños de astuto que, nos indica el sufrimiento al paso de toda una vida; lleva siempre dos bolsas de plástico, suele mirar a modo de vicio el interior de cada una de ellas, las mira, las vuelve a mirar y las remira, las deja en un banco del bulevar, se va a la fuente pública, bebe agua, vuelve al banco, vuelve a revisar el contenido de su pequeño equipaje; se sienta en el pequeño hogar que él ha elegido... si es verano duerme tendido como si fuese un mendigo, porque con esta forma de actuar muchos creen que es un indigente. Va mal vestido, sus cabellos de la cabeza están de punta y muy cortados al rape.
Yo he bajado algunas veces, he querido hacer amistad con él, (ya sabéis que soy muy observador), necesito saber algo o mucho de su vida. Él no quiere dar ningún dato (se parece en esto a nosotros los navegantes de Internet), es muy desconfiado, no quiere amistad, él tiene su pequeño mundo, sólo contesta con monosílabos "si" y "no".
Es usuario de una residencia de ancianos, es muy inquieto, nervioso, compra pan porque dice que allí sólo le ponen para comer pan tostado.
Pide a las gentes de buena voluntad para gastárselo en las máquinas traga perras.
A veces le saludo y a penas me contesta o, lo hace muy ligeramente, se cree que me burlo de él. Sólo quiero alegrarle la existencia o la espera hacía otro mundo que será de todos.




